¿Qué debemos pensar de la Fraternidad San Pedro?

Desde la introducción de los nuevos ritos sacramentales, Roma no permitió a ninguna Fraternidad o Congregación el uso exclusivo de los antiguos. Luego, el 30 de junio de 1988, Mons. Lefebvre consagró cuatro obispos para asegurar la supervivencia del sacerdocio tradicional y de los sacramentos, y especialmente de la antigua Misa. De repente, en dos días, Juan Pablo II reconoció las "legítimas aspiraciones" a estas cosas (de quienes no apoyasen la posición del arzobispo) y permitió que se les diera lo que siempre había negado a Mons. Lefebvre. Una docena de sacerdotes de la Fraternidad San Pío X aceptaron esta “buena voluntad” y se marcharon para fundar la Fraternidad San Pedro.

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