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Entrevista: M. Fellay habla sobre el centenario de Fátima y la crisis de la Iglesia

Febrero 12, 2018

Las siguientes preguntas fueron enviadas primero a Monseñor Fellay a finales del año 2017, pero debido a varios impedimentos, la entrevista pudo realizarse hasta este mes. Sin embargo, hemos conservado las referencias sobre el final del centenario del año de Fátima. Estamos muy agradecidos con Su Excelencia por habernos dado la oportunidad de analizar la importancia de Fátima en la actualidad.

Maike Hickson (MH): El Centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima está próximo a terminar. ¿Cuál es su opinión sobre la forma en que la Iglesia lo ha celebrado hasta el momento; y también sobre el modo en que el mensaje de Fátima fue presentado en varios eventos católicos importantes? ¿Qué le falto a estas celebraciones, en contraste con el mensaje más completo de Fátima?

Monseñor Bernard Fellay: Primero que nada, el mensaje fundamental de Fátima es la promoción de la devoción al Inmaculado Corazón de María. Si algo faltó, debemos empezar por ahí. Casi no se ha hecho ninguna referencia a la devoción del Corazón Inmaculado de María. En segundo lugar, apenas y se ha hablado sobre el famoso Tercer Secreto de Fátima. Por tanto, Fátima se reduce a algo bastante común, una aparición más de la Santísima Virgen María. Sí, hay que rezar y recibir las gracias, pero no se dice nada sobre la gran influencia de Nuestra Señora en nuestros tiempos tan terribles y en la Iglesia.

MH: ¿Podría recapitular brevemente cuáles son, en su opinión, los mensajes principales de todas las apariciones de Fátima - y, más específicamente, la esencia de los Tres Secretos de Fátima, como hasta ahora los conocemos oficialmente?

Monseñor Bernard Fellay: En el primer secreto, además de la devoción al Corazón Inmaculado de María como un medio de salvación, tenemos la visión del infierno. Esto nos recuerda las importantes consecuencias del pecado y que tenemos que hacer sacrificios para ganar almas para el cielo. En el segundo, se habla de otra consecuencia del pecado: la guerra. "Si el mundo no se convierte, habrá otra guerra, más terrible que la primera." ¿Cuál es el Tercer Secreto? La parte que ha sido publicada es muy misteriosa: vemos una persecución de la Iglesia con muchas muertes, incluida la del Santo Padre. Pero es difícil sacar conclusiones precisas al respecto. De hecho, en lo que se ha publicado no vemos el triunfo del Corazón Inmaculado. Sin embargo, éste fue revelado por Sor Lucía como la conclusión del Tercer Secreto.

MH: El Cardenal Raymond Burke ha participado en varios de estos eventos sobre Fátima, y ha pronunciado largos discursos, como el que presentó recientemente en la conferencia sobre Fátima de la Abadía Buckfast, el 12 de octubre de 2017. Después de analizar los distintos tipos de apostasía manifestada en la historia de la Iglesia, y actualmente, el Cardenal Burke habló sobre el misterioso mensaje del Tercer Secreto de Fátima, diciendo lo siguiente:

"Sin adentrarnos en una discusión sobre si la tercera parte del Secreto se ha revelado completamente, parece evidente, a partir de los estudios más respetados sobre las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, que tiene que ver con las fuerzas diabólicas desatadas contra el mundo en nuestros tiempos, que impregnan hasta la misma vida de la Iglesia, lo cual aleja a muchas almas de la verdad y la fe, y por tanto, del amor Divino que mana del corazón glorioso y traspasado de Jesús."

¿Podría comentar algo sobre este análisis, a la luz de las discusiones más amplias, sobre lo que no se nos ha revelado respecto al Tercer Secreto de Fátima? ¿Podría ser que las palabras del Cardenal Burke son una deducción de la parte oficialmente revelada en el año 2000 sobre un obispo de blanco siendo asesinado en una colina?

Nuevamente repito que es bastante difícil sacar conclusiones concretas de estas visiones. Tenemos otras fuentes, como la conferencia del Padre Fuentes y las cartas de Sor Lucía, donde habla de una desorientación diabólica en la jerarquía. ¿Fue revelado completamente o no? En cierto modo, esto no es importante. Lo que importa es la realidad en la que vivimos actualmente. En ese sentido, podemos considerar esta realidad actual de la situación catastrófica de la Iglesia como parte del mensaje de Fátima.

MH: Profundicemos un poco más en la cuestión del Tercer Secreto. Usted mismo ha dado conferencias donde presenta el argumento de que el Tercer Secreto no ha sido publicado en su totalidad. ¿Podría explicar este argumento y algunas de sus implicaciones?

El argumento más evidente a favor del Tercer Secreto incompleto proviene de los textos de Sor Lucía en sus memorias. Ella habla del Tercer Secreto poniendo las palabras en la boca de la Santísima Virgen María: "En Portugal, se preservará el dogma de la fe... al final, mi Corazón Inmaculado triunfará, el Santo Padre consagrará Rusia," etc. Esta parte es descrita por la misma Sor Lucía como el Tercer Secreto, y no aparece en lo absoluto en lo que Roma publicó. De ahí se concluye, al analizar las otras partes de los mensajes, que incluyen tanto una visión como una explicación, que en el Tercer Secreto la explicación está ausente.

MH: Con esta entrevista, esperamos, en parte, incorporar al discurso de este año sobre Fátima y su alegre celebración el misericordioso mensaje de advertencia de la Madre de Dios en lo referente a una pérdida de fe, incluso en las esferas más altas de la Iglesia. Tan sólo el año pasado [2016], esta cuestión fue nuevamente analizada por la Dra. Alice Von Hildebrand, quien reveló que esta apostasía "infiltración de la Iglesia hasta el nivel más alto" forma parte del Tercer Secreto como les fue presentado a ella y a su esposo (Dietrich von Hildebrand) por un sacerdote bien relacionado e informado de Roma. ¿Tiene usted sus propias fuentes independientes que le han dado en privado algunos indicios de que no todas las partes escritas por Sor Lucía de Fátima respecto al Tercer Secreto han sido publicadas? Si es así, ¿podría darnos una idea sobre los reportes que ha recibido de sus fuentes?

No, no tengo ningún conocimiento personal sobre lo que podría haber en el Tercer Secreto.

MH: A partir de sus propios estudios sobre este tema, ¿cuál es su opinión sobre lo que podría contener concretamente la parte faltante del Tercer Secreto? ¿Qué es lo que el cielo todavía quiere advertirnos?

Tomando en cuenta todos los lados posibles, me parece que son dos partes: la primera, una terrible catástrofe natural o causada por la guerra. Y la segunda, la enorme crisis en la Iglesia. Es evidente que lo más importante aquí es la salvación de las almas, pero la amenaza de castigo en esta tierra ayuda a que muchas personas regresen a Dios.

MH: Debido a que, en mi opinión, me parece que estamos presenciando actualmente dentro de la Iglesia Católica lo que Nuestra Señora quiso advertirnos en el Tercer Secreto, el año pasado me puse en contacto con algunos prelados importantes de Roma. Les pedí que ayudaran a revelar los textos perdidos de Sor Lucía para derramar más luz sobre el mensaje misericordioso y de advertencia de Nuestra Señora. Además, me dijeron que hay gente en Roma, que está considerando este tema tan sensible muy cuidadosamente, pero, aparentemente, no ha sucedido nada. También sé por otras fuentes, que admiten tener dudas sobre la forma en que Roma ha manejado el asunto hasta ahora. ¿Cuál es, desde su punto de vista, la razón de la continua vacilación de estas personas en la Iglesia que podrían revelar, para el bien común, más información? ¿Qué tienen que temer o perder? ¿No sería esta revelación un acto de misericordia hacia el sufrimiento de la Iglesia en esta crisis tan profunda?

Recuerdo que Sor Lucía, en una entrevista realizada con un cardenal de la India, a mediados de la década de 1990, tenía mucho miedo de que el Papa publicara el Secreto. Sor Lucía dijo que, si pudiera darle un consejo al Santo Padre, le recomendaría abordar la cuestión con extrema prudencia. Si, por ejemplo, el texto contuviera algo relacionado con la venida del Anticristo, o algo igualmente grave, que pudiera poner en entredicho la autoridad de la Iglesia, ésta podría ser la razón por la que las mismas autoridades dudan en publicarlo. No estoy diciendo que estos ejemplos sean realidad; sólo estoy especulando en cuanto a las posibles razones para no revelarlo.

MH: Dado que, al parecer, no logramos avanzar en nuestros intentos por adquirir un mayor conocimiento de lo que el Cielo quería darnos a conocer - mientras que, al mismo tiempo, sabemos que nuestro fracaso está dentro de la Providencia de Dios - ¿cuál sería su consejo para todos aquellos católicos sinceros que desean saber la verdad completa sobre Fátima?

Hay cosas más importantes que el conocimiento. Por ejemplo, la vida católica. Obviamente, si la Santísima Virgen María quería que conociéramos este secreto, es que existe una razón importante para ello. Pero, aun cuando no lo sepamos, estamos obligados a cumplir con nuestros deberes de estado todos los días. Esto es lo más importante.

MH: Ahora quisiera pedir su consejo sobre otro tema: muchos católicos observan con temor cómo algunos fieles leales dentro de la Iglesia que defienden la enseñanza católica tradicional sobre el matrimonio - como el Profesor Josef Seifert, el Padre Thomas Weinandy y otros - están siendo marginados y silenciados. Algunos católicos miran con mucho temor lo que el futuro podría deparar para todos los que estamos determinados a mantenernos leales a Cristo y a su Enseñanza. ¿Qué disposición interna del alma y conducta clara nos recomendaría especialmente que desarrollemos, rezando al mismo tiempo para obtenerla?

Primero, tener una inmensa confianza en Dios, que jamás abandonará a quienes le son fieles. Confiemos en su gracia. En segundo lugar, hay que mantenernos firmes en la fe, a cualquier precio, y obedecer los mandamientos.

MH: Muchas observadores parecen ver cada vez más paralelismos entre los principios sobre los que la Fraternidad San Pío X (FSSPX) basó su propia resistencia contra ciertas novedades provenientes de Roma; y entre los principios actualmente aplicados por los críticos del documento exhortativo Amoris Laetitiadel Papa Francisco. El mismo profesor Seifert ha hecho referencias, en múltiples ocasiones, a su propio caso análogo. ¿Podría explicarnos estos principios fundamentales en la medida en que los considera como una correspondencia mutua y fortalecedora?

Tenemos almas que salvar. La Iglesia no es nueva. Si seguimos lo que la Iglesia y los santos siempre han hecho, estamos seguros de encontrarnos en el camino seguro hacia el cielo. En todos los tiempos, la Iglesia ha considerado las novedades como algo peligroso y como el fruto del orgullo. Hoy podríamos decir que existe una enfermedad por la novedad y el cambio. Pero Dios no cambia. La fe no cambia. Los Mandamientos no cambian. Siendo fieles a lo que la Iglesia siempre ha enseñado en su catecismo podemos estar seguros de estar en el lado correcto de esta lucha por Dios y su gloria.

MH: La FSSPX se ha opuesto, desde el principio, a ciertos aspectos del ecumenismo y la libertad religiosa. ¿Cómo relacionaría esta resistencia anterior al actual debate sobre la indisolubilidad del matrimonio tomando en cuenta que, a menudo, estas otras religiones no creen en este dogma?

Debido a que muchas religiones rechazan la indisolubilidad del matrimonio, podemos pensar que los pasos tomados por Roma están inspirados por el ecumenismo, pero no necesariamente tiene que existir un vínculo. Creo que el problema es una relativización general de la verdad y, en consecuencia, una aplicación laxa de la ley y comprensión de los mandamientos de Dios. O, siguiendo los principios del personalismo, tal insistencia en la persona humana deja al orden de Dios en segundo lugar. (En otras palabras, el hombre se convierte en Dios). Esto puede verse tanto al nivel de la religión como de la legislación. Juan Pablo II llamó a esto antropocentrismo, el cual vemos aplicado actualmente al matrimonio. Todo mundo quiere una vida fácil...

MH: En vista de la creciente apostasía de la fe católica dentro de la Iglesia católica, ¿podría decirnos, para finalizar esta entrevista, cómo ve usted su propia misión, y la de la FSSPX, así como su papel específico?

Podríamos decir, que la Fraternidad San Pío X, por la Divina Providencia, y no por nuestros méritos propios, representa el pasado de la Iglesia, lo que llamamos Tradición. Esto no puede ser borrado de la Iglesia católica ni de la vida católica. Así que nuestra misión es recordarlo. No sólo somos un momumento al pasado; somos un testimonio viviente de la Tradición en la Iglesia, que está por encima de todos los cambios y modos del mundo moderno. Nuestra misión sigue siendo la fe, reviviendo el espíritu cristiano, especialmente para los sacerdotes de la Iglesia Católica. Nuestro papel específico es ayudar a restaurar el sacerdocio, en toda su pureza, en la Iglesia. Todos los aspectos de la vida cristiana, e incluso de la Iglesia, se derivan, en consecuencia, de este principio. Si se quiere ayudar a restaurar la Iglesia, se debe empezar por el sacerdocio.

MH: ¿Sabe usted algo acerca de los rumores de que, en poco tiempo, el Papa Francisco alterará o debilitará el Motu Proprio Summorum Pontificum?

No, no sé nada al respecto.

MH: ¿Tiene alguna expectativa sobre las relaciones oficiales de la Fraternidad con Roma, especialmente tomando en cuenta que usted personalmente firmó la Corrección Filial respecto a Amoris Laetitia?  ¿Las negociaciones con Roma se han detenido o pospuesto?

Creo que no existe ninguna relación específica entre haber firmado la Corrección Filial y nuestra situación con Roma. Por el momento, nos encontramos en un cierto estancamiento, pero las cosas siguen abiertas a discusiones futuras.

MH: ¿Podría decirnos algunas palabras finales para ayudarnos a crecer en amor leal a Nuestro Señor y a Nuestra Señora bajo la luz del misericordioso mensaje de Fátima?

Si la Santísima Virgen María se tomó la molestia de venir a hablar con el mundo, debe ser por una razón importante. Entonces, tenemos que escucharla y esuchar sus palabras. Aumentemos nuestra devoción por el Inmaculado Corazón de María. Ella conservará y protegerá nuestra fe, esperanza y caridad, y nos conducirá, como ella misma nos lo prometió, al cielo.