Fiesta de Santa Margarita María Alacoque - 17 de octubre

Octubre 17, 2019
Origen: fsspx.news

Nacida el 22 de julio de 1647 en Verosvres, en la diócesis de Autun, Margarita María Alacoque se consagró a Cristo desde niña. Tenía solo cinco años cuando, al escuchar hablar de los votos religiosos de su madrina, se ofreció a Dios pronunciando estas palabras que quedarían grabadas en su memoria y que repetiría más tarde: "Oh Dios mío, te consagro mi pureza y te prometo castidad perpetua".

A los 13 años, después de haber estado postrada en cama durante varios años debido a una parálisis, la Virgen la curó milagrosamente justo después de haber prometido consagrarse a Dios en la vida religiosa. Después de muchas vicisitudes y hostigamientos perpetrados por la mayoría de sus familiares, ingresó el 25 de mayo de 1671, a la edad de 23 años, en las Visitandinas de Paray-le-Monial, Borgoña.

Elegida por Nuestro Señor para ser la mensajera de su amor misericordioso, recibió tres grandes revelaciones que son el origen de la devoción al Sagrado Corazón. 

La más importante es la de junio de 1675, cuando Cristo le mostró su Corazón diciendo: "He aquí el Corazón que ha amado a los hombres con tanto extremo que no ha perdonado desvelos, hasta agotarse y consumirse por testificarles amor. Y por toda correspondencia solo recibe de la mayor parte de ellos ingratitudes, significadas en los menosprecios, desacatos, sacrilegios y frialdades con que me tratan en este Sacramento de amor". 

Cristo pidió que se estableciera una fiesta particular para honrar su Corazón, comulgando y haciendo reparación. A cambio, le dijo a su confidente: "Yo te prometo que mi Corazón se expandirá para difundir en abundancia las influencias de su amor divino sobre quienes le rindan este honor".

Habiéndose convertido en maestra de novicias, Santa Margarita María se dedicó a difundir el amor del Sagrado Corazón en las almas confiadas a ella. Murió piadosamente el 17 de octubre de 1690, a la edad de 43 años, pronunciando el nombre de Jesús. 

Tuvo que pasar más de un siglo antes de que la Iglesia la declarara venerable, en 1824, y otros cuarenta años para que el Papa Pío IX la beatificara en 1864, el año del Syllabus. Fue canonizada el 13 de mayo de 1920 por el Papa Benedicto XV.

Oración después de la comunión: "Habiendo participado, Señor Jesús, de los misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, concédenos, te rogamos, que, por la intercesión de la Santa Virgen Margarita María, despojándonos de las locas vanidades del siglo, merezcamos revestirnos de la humildad y mansedumbre de tu Corazón. Tú que vives y reinas".