Casa San José # 1

Con ocasión de su nombramiento como superior de Distrito, el Padre Jorge Amozurrutia Silva se dirige a los files de México y América Central.

Carta del Superior de Distrito

 

México, D.F., a 1 de noviembre de 2014.

Estimados Fieles, Benefactores y Amigos:

 

He deseado escribir esta carta desde el mes de agosto, fecha en que tomé el cargo como Superior del Distrito de México y América Central de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, pero las actividades que han tenido lugar en nuestro distrito, y que describiremos más adelante, me lo han impedido.

Quiero comenzar por agradecer a mi predecesor, el padre Mario Trejo, quien ejerció su ministerio sacerdotal en nuestro país por once años, nueve de los cuales los dedicó a dirigir este distrito.

La mayoría de ustedes me conocen, aun así, quiero hacer una muy breve descripción del apostolado sacerdotal que he desempeñado dentro de nuestra congregación.

La Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, fue el primer contacto con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no obstante haber asistido a la Misa Tridentina desde los inicios de los 70. Ingresé al seminario Santo Tomás de Aquino en Winona, Minnesota. Ordenado Sacerdote el 24 de junio de 2000 por su Excelencia Monseñor Bernard Tissier de Mallerais.

El priorato San Benito, de mi natal Gómez Palacio, Dgo., fue el inicio del ministerio sacerdotal. Cinco años duró esta asignación, después de los cuales llegó el nombramiento al priorato San Atanasio de la ciudad de Guadalajara, Jal., en donde tuve la dicha de permanecer nueve años.

Estos años de sacerdocio han sido fructíferos y alentadores. Sacerdotes y fieles unidos en la lucha para mantener la Fe Verdadera, para preservar el Sacerdocio Católico, para mantener la Santa Misa, para trasmitir lo que, por Gracia de Dios, hemos recibido; denunciando y atacando los errores, en fin, conservando el espíritu que nuestro fundador, el venerable Arzobispo Marcel Lefebvre, nos legó.

Al recibir este nuevo cargo, consiente estoy de la crisis sin precedente por la que está pasando la Iglesia, la sociedad y la familia. Fácil es constatar cómo, el abandono que el hombre ha hecho de Dios, provocó y sigue provocando la proliferación de las sectas, los crímenes de niños, el crecimiento exorbitante de los vicios, en general, la corrupción completa del hombre.

Muchos han sido engañados por falsos pastores que los están llevando como mansos corderos al matadero; otros se han desesperado, y creyendo conocer mejor que Dios los tiempos, han abandonado la verdadera lucha de Cristo para iniciar su propia lucha; otros, olvidando la doctrina, se han dedicado únicamente al ataque de todo aquello que va en contra de su propia doctrina; otros han tratado de cubrir sus propias faltas aludiendo a la crisis; en fin, otros han tomado el camino fácil y han dado su propia solución a la terrible crisis que azota a la Iglesia.

Mis queridos fieles, yo los exhorto a que juntos, sacerdotes y fieles, con la dirección de la Verdadera Doctrina, continuemos, decididos, la Lucha. Que los engaños, dudas y prejuicios no entren en nuestras filas. Que el internet, que debería ser de gran ayuda, no se convierta en una obsesión y una herramienta del demonio para quitarnos la paz del alma que sólo Nuestro Señor puede dar.

No es tiempo de descansar ni de pesimismos, no es tiempo de elucubrar o de tratar de adivinar, es tiempo de luchar, es tiempo de tomar el único Camino Verdadero para llegar a la Vida Eterna.

La Gracia en el alma, requisito indispensable para la verdadera lucha, requiere que frecuentemos los Sacramentos que Dios Nuestro Señor, en su infinita misericordia, instituyó. No abandonemos la Confesión, frecuentemos la Comunión, asistamos todos los domingos, y lo más frecuente que podamos, al Santo Sacrificio de la Misa.

La Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra, vela cada instante por nosotros. Estemos unidos a Ella en cada momento, especialmente no olvidemos el rezo del Santo Rosario diario y la devoción a su Inmaculado Corazón.

Desde los pies de Nuestra Reina y Madre, la Morenita del Tepeyac, elevo mis oraciones a la Sagrada Imagen para que cuide y guíe este distrito hacia la perseverancia final.

 

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!

¡Viva el México Católico! ¡Viva Hispanoamérica!

 

Con mi bendición,

 

Padre Jorge Amozurrutia Silva


Descubra la carta en PDF acompañada con fotos y explicaciones de las últimas actividades del Distrito.