Historia de los 9 Oficios del Sgdo. Corazón

Los oficios de que vamos a tratar, son un medio de adoración perpetua que los hombres en unión de los coros Angélicos tributan al Corazón del Verbo encarnado. 

Unión con los coros angélicos

Los ángeles están destinados por el Señor para ser custodios nuestros y ofrecerle nuestras oraciones. 

Ellos están distribuidos en nueve Coros repartidos en tres jerarquías; no de otro modo que nuestros Nueve Oficios tributan al deífico Corazón los tres homenajes: Gloria, Amor, Reparación. 

Ellos finalmente, invitaron a Santa Margarita y nos invitan también a nosotros a formar con ellos una alianza para la máxima glorificación del Corazón del Verbo Encarnado. Estando, cuenta la santa:

En un pequeño patio próximo al tabernáculo del Santísimo Sacramento... se me representó... el amable Corazón de mi adorable Jesús más brillante que el sol. Estaba en medio de las llamas de su amor puro, rodeado de serafines que cantaban con admirable concierto: El amor triunfa, Goza el amor; placer derrama Su Corazón. Me invitaron estos bienaventurados espíritus a unirme con ellos en los loores del Divino Corazón y no me atrevía, pero de nuevo me instaron diciéndome que habían venido a asociarse a mí con el objeto de tributarle un homenaje continuo de amor, de adoración y de alabanza, y a este fin harían mis veces delante del Santísimo Sacramento para que yo pudiera por su medio amarle sin interrupción, y ellos, a su vez, participar de mi amor, sufriendo en mi persona como yo gozaría en la suya.

Escribieron al mismo tiempo esta Asociación en el Corazón Sagrado con letras de oro y con los caracteres indelebles del amor... Al dirigirles mis plegarias no les daba otro nombre que el de mis divinos asociados” 

En muchas ocasiones se asoció Sta. Margarita Mª a los espíritus angélicos para glorificar al Corazón del Salvador. Y dice que desea éste que nosotros le imitemos:

Si se pudiera formar una Asociación de esta devoción en la que los asociados participaran del bien espiritual los unos de los otros, creo que sería esto muy grato a ese Divino Corazón. Me parece que desea, además, que tengamos una particular unión y devoción a los santos Angeles que están particularmente destinados a amarle, honrarle y alabarle en el divino Sacramento del Amor a fin de que hallándose unidos y asociados con ellos, suplan por nosotros en su divina presencia, tanto para tributarle nuestros homenajes como para amarle por nosotros y por todos los que le aman, y para reparar las irreverencias que nosotros cometemos en su santa presencia”. 

Por esto se invoca en cada uno de los Oficios a uno de los Coros angélicos. Con mucha razón dice el P. A. Vermeersch, S.I.:

Esta devoción consiste en una como asociación entre el cielo y la tierra para alabar, amar y honrar al Corazón Divino. Los asociados de la tierra se encargan de pagar cada mes al Corazón de Jesús un especial tributo cotidiano de alabanza y de amor, uniéndose para ello a un Coro de los celestiales espíritus”.

Los 9 Oficios son los Oficios que ejercitó y aún ejercita el Divino Corazón ante el Padre para gloria suya y provecho nuestro; estos mismos oficios son los que nosotros tributamos al Corazón de Jesús para gloria suya. 

Historia de los Oficios

¿Quien había de ser la primera persona que practicara estos 'Oficios de amor' sino Sta. Margarita Mª Alacoque. Fue, como lo evidencia su vida, fidelísima amante, y rendida esclava del Divino Corazón y la eligió Jesucristo por reparadora de las ofensas que recibía de los pecadores, satisfaciendo con toda especie de desagravios; por víctima, para que se ofreciese a padecer y sacrificarse por ellos, mayormente por las personas que le estaban consagradas; por suplicante y mediadora, para impetrar en favor de los hombres toda clase de bienes, incluso el rescate de las almas del Purgatorio; por celadora y promotora, para dar a conocer y extender esta devoción y celar a toda costa los intereses de su gloria. La eligió asimismo por adoradora asociándola con los Serafines para rendirle con ellos continuos homenajes y alabanzas; por discípula de su Corazón, queriendo enseñarle por sí mismo la más elevada perfección, descubriéndole sus altos misterios.

En esta misma Vida dedicada al Sagrado Corazón de Jesús por la Comunidad del Primer Monasterio de la Visitación de Sta. María, de Madrid, se insertan cinco Oficios: El de Mediadora, Reparadora, Adoradora, Víctima y Celadora con este título: “Oficios compuestos por la Beata Margarita María Alacoque que sortean las personas piadosas”. Los cuatro Oficios restantes se han añadido después. 

En la carta a L escribe la Santa a la M. Greyfié: 

N... os saluda y me encarga que os asegure su más sincera amistad. Estaba apenada por no poder ser útil en nada al Sagrado Corazon, pero Él le ha dado un oficio haciédola su medianera para pedir al Padre Eterno que dé a conocer este Sagrado Corazón, al Espíritu Santo que le haga amar y a la Santísima Virgen que emplee su crédito para que haga sentir los efectos de su poder a todos los que se dirijan a El. Desea que en vuestra casa haya una que le preste el mismo servicio; pero quiere que sea sacada por suerte, y dice que será bienaventurada aquella sobre quien recaiga, porque también Él será su mediador. Podréis cambiarlas todos los años.

Pide también una reparadora, es decir, una que pida muy humildemente perdón a Dios de todas las injurias que se le hacen en el Santísimo Sacramento del Altar. Puede ésta abrigar la humilde confianza de que obtendrá para sí gracia y perdón; la cambiaréis como a la precedente”.

En cuanto a vos, tendréis por oficio ofrecer a este amable Corazón todo el bien que se haga en su honor conforme a sus designios. Quiere asimismo que os diga que vuestra Comunidad se ha granjeado de tal modo su amistad por haberle tributado estos primeros cultos, que se ha hecho objeto de sus complacencias; y al rogar por ella no quiere que la nombre, sino llamándola la Comunidad muy amada de su Corazón" (páginas 292 y 293).

Aquí aparecen diseñados algunos Oficios; y se desprende del contexto que éstos se practicaban ya en el monasterio de Paray-le-Monial y aun en el de Semur del cual era Superiora la M. Greyfié.

Distingue la Santa tres Oficios: el de Mediador (que ahora se suele llamar Promotor), el de Reparador y otro que pudiera ser el Amante, el cual, no contento con ofrecer a Jesucristo su propio corazón abrasado, le ofrece los de todos sus fervientes devotos. Justamente los Oficios típicos de los tres grupos en que después los dividimos, que anhelan ofrecer al Divino Corazón: Gloria (Promotor); Amor (Amante); Reparación (Reparador).

En los Avisos a sus novicias insinúa otros Oficios: "Permaneced siempre, en vuestra oración y fuera de ella, delante de Nuestro Señor, como una  discípula delante de su maestro" (Aviso XLIII, página 552). "El sábado... como una víctima que se presenta a su sacrificador para ser degollada e inmolada sobre el altar de su puro amor" (Aviso LV, pág. 570). Fácil nos sería aducir otros lugares.

Por otra parte en las Diferentes vidas de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento (LVII, págs. 571-3) nos señala diferentes Oficios de Jesucristo, modelo y ejemplar nuestro al ejercirtarlos nosotros.

Es, por lo tanto, innegable que la práctica de los Nueve Oficios fué propuesta por vez primera por Santa Margarita a las Hijas de la Visitación, sus hermanas. (Véase el librito muchas veces reeditado: Ejercicio piadoso en obsequio del Sagrado Corazón de Jesús).

A mediados del siglo XVIII en muchos monasterios de Francia se sacaban por suerte los primeros jueves o los primeros viernes cuatro billetes que se daban a cuatro religiosas con la indicación de los cargos que habían de desempeñar todo el mes den nombre de toda la Comunidad: la Adoradora, la Reparadora, la Mediadora, la Víctima, con especiales prácticas y rezos. "Estas prácticas estaban generalmente adoptadas en los monasterios de la Visitación" (Letierce, I , páginas 452 y 453).

En cuanto a los Nueve Oficios que ahora usamos, el origen es español conforme se reconoce en Francia, en Italia, y en Alemania.

Los Nueve Oficios tales como hoy día se usan, fueron tomados de los escritos de la Beata Margarita María por un fervoroso adorador del Corazón de Jesús y redactados por vez primera en español para Religiosas de la Visitación, siendo traducidos del español al francés y del francés al italiano" (Gació, páginas 20 y 21). Y esto lo dice un autor francés.

De las familias religiosas de la Visitación y quizás de otras Ordenes, pasó esta devoción a las familias seglares para ingresar después en el caudaloso torrente de la devoción pública. Un librito que tenemos delante, impreso en Sevilla en 1818 da a entender que practicaban los Nueve Oficios otras personas, además de las Salesas. En 1830 publicó en Madrid un Padre Jesuíta el Ejercicio piadoso en obsequio del Sagrado Corazón de Jesús... (Imp. de Aguado), del cual se han hecho numerosas ediciones. De aquí data, especialmente, su propogación.

Hoy día son uno de los más señalados ejercicios de devoción en las Comunidades religiosas, en las Congreaciones del Sagrado Corazón de Jesús y, en general, entre lo seglares deovotos del Deífico Corazón" (P. Gació; pág. 23).

A éste han seguido otros Padre Jesuítas, insignes divulgadores de los Nueve Oficios; Antonio Gació, varias veces citado; Luis Fiter, Hattler, Bado, Vermeersch, Boubée, Mundó, etc.

Muy curiosa y elegante es una edición publicada recientemente en Colombia acomodada al "Apostolado Orante" con los doce Oficios practicados en nuestra antigua Misión colombiana y en otras provincias de la Compañía.

Excelencias de los Nueve Oficios

En sí mismos

Son funciones, deberes de amor, con respecto al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Qué bellamente los llaman algunos "Oficios de Amor"! Es la práctica de la preciosísima devoción en todos sus aspectos; es, por ende, la más rica y copiosa explotación de la mina del Corazón del Dios-Hombre, tan repleta de filones, de tesoros inagotables que "cuanto más se saca, más queda por sacar" (Margarita).

Es una práctica eminentemente santificadora, como que los diferentes Oficios forman el meollo de la gran devoción, avalorada con las grandes promesas: “Las almas tibias se harán fervorosas, y las fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección". Con mucha razón ha escrito el sabio teólogo y gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús P. Arturo Vermeersch, S.I.:

La fórmula de la verdadera santidad es la renunciación completa de sí mismo, y el método más fácil para llegar a ella consiste en consagrarse de veras al Sagrado Corazón de Jesús con una donación total y completa y practicar los Nueve Oficios" para mostrar y reavivar esta oblación de nosotros mismos" (Práctica y doctrina de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tomo I, sección 1ª, artículo 2º).

Por su origen

La base fundamental de los Nueve Ofiicios se asienta, como hemos demostrado, en los Escritos de Santa Margarita. Son, por lo mismo, insinuaciones e instrucciones, que ella recibió del divino Maestro.

Otra excelencia: su estrecha relación con el Apostolado de la Oración. Una y otro ruegan por los grandes intereses de la gloria de Dios y del Reinado de Jesucristo y en favor de la propia Comunidad y de todos los hombres. Tienen además idénticos fines. En las Hojitas mensuales del Apostolado de algunos países se indica el Oficio que toca al interesado aquel mes.

Práctica de los Nueve Oficios

Sí; no lo dudéis. Adoptad esta preciosa devoción vosotros, personas particulares que deseáis ser finos amantes del Divino Corazón: sorteaos para cada mes o cada semana o cada día vuestro Oficio; haced novenas de Oficios, por ejemplo, para disponeros para el Primer Viernes o para la gran Fiesta del Amor. Aun entre seglares caen muy bien. "Mi devoción predilecta -nos escribía uno- es la práctica de los Nueve Oficios. Son un medio eficaz para estar más unidos al Corazón Sacratísimo de Jesús y, por lo tanto, para la preparación remota para la Sagrada Comunión".

Estableced esta práctica, celosos Párrocos, Directores y Padres espirituales de los Colegios, en grupos de nueve personas, aunque hayáis de comenzar con un solo grupo o con una sola persona, que no ceje hasta formarse ella su grupo entre el cual sorteará la víspera del Primer Viernes los Nueve Oficios. Que cada una sea la célula para otro grupo, para otra novena... hasta que todos vuestros feligreses, si posible fuera, se vean enredados en las redes dichosas de la divina devoción.

El resultado -decía un autor antiguo, jesuíta- sobrepujará vuestras esperanzas, si desplegáis una santa actividad. Porque el Sagrado Corazón bendice con bendiciones, increíbles si no se vieran, todo lo que por Él se hace. No lo dudéis: gracias a vuestro celo se abrirá el cielo para muchas almas y muchas de ellas se sentirán atraídas a la más alta perfección". (Dufau: Trésor, VI, página 255).

Y ¿qué no os concederá el Corazón de Jesucristo si, no contentos con alimentar en vuestros corazones el sagrado fuego, trabajáis para avivarlo en el corazón de vuestros prójimos?

Establecedla, Directores del Apostolado y de la Guardia de Honor entre sus afiliados, valiéndoos de las celadoras y celadores más diligentes; que se formen ellos sus novenas. Que es propísima de ambas Asociaciones por la identidad de fines; y les infundirá un amor más intimo, más ferviente, más constante.

¿Y qué diremos de las Comunidades Religiosas de todas clases, antiguasy modernas de vida activa o de vida contemplativa? En muchas son ya tradicionales los Oficios; han entrado ya hace muchísimos años en el cauce de los ejercicios cotidianos de devoción; se mira como de regla su práctica.

No digáis que es complicada.

Si hay sincero amor al Corazón de Cristo o deseo de alcanzarlo, todo es empezar; pronto os acostumbraréis; lo da la experiencia. Unid esta práctica con los otros ejercicios y distribuciones diarias; examinaos sobre este particular en los exámenes diarios y en el retiro mensual; señalad una hora fija para la visita. Ésta os servirá para dar un tono especial a vuestro diario trato con el amantísimo Corazón durante aquel mes.

Ni digaís que os atará en la vida espiritual.

Sí, un poco; pero dichosas ataduras que os sujetarán más al Divino Corazón. Pésanle al ave las alas, pero con ellas vuela muy libremente. Algo se gravará vuestra vida interior, pero ésta resultará vigorizada con aquella "agilidad de espíritu" que señalaba un autor antiguo como fruto de la preciosísima devoción. Gracias a esta aparente servidumbre gozaréis "la dulce libertad del imperio de su Amor" (Margarita). Además, que no se trata de ninguna obligación, ni grave, ni leve; ni que os sujetéis con ansiedad a su mecanismo. Sino de que os ejercitéis en el espíritu de vuestro Oficio. "Si amáis, nada os será difícil" (Margarita). "Os cargo quizás con demasiadas prácticas, escribía a us novicias. Pero no os atormentéis; cuando no podáis hacerlas deun modo, hacedlas de otro". Desafío para la Octava de Difuntos, pág. 575). Servíos al menos de la meditación y de la visita de cada Oficio.

Por este ejercicio no se trata sino de hacer de cuando en cuando y siempre que se acuerden alguna aspiración hacia este adorable Corzón. Y esto sin ningún apremio... Por lo que mira a las oraciones y actos de virtud que se señalan, tampoco se impone ninguna obligación, y cada uno podrá hacer lo que le dicte su piedad, y todo sólo por amor del Sagrado Corazón de Jesús que viva en todos los corazones para siempre" advertía un librito antiguo.

Insertad la práctica de los Nueve Oficios entre vuestras prácticas diarias de piedad; rogaréis por todas las intenciones de la Santa Iglesia; por los fieles y los infieles; por los justos y por los pecadores; por los vivos y por los difuntos; por vuestras familias y por vuestras Comunidades e Institutos Religiosos. Daréis culto a los Angeles; honraréis al Corazón Inmaculado de María; veneraréis las Sagradas Llagas; multiplicaréis las visitas y obsequios a Jesús Sacramentado; tributaréis, por fin, al amantísimo Corazón un culto cordial, íntegro, completo, continuo, reparador, habitual, confiado, apostólico...

Así lograréis que la gran devoción no sea una cosa aislada, esporádica, en vuestra vida espiritual, sino normal, sustancial, que la embeba y penetre toda y trascienda a todo y lo vivifique y ennoblezca todo. Así practicaréis en toda su sublime amplitud la gran devoción inventada por el mismo Jesucristo para que sea un sistema nuevo de vida espiritual, impulsada y alentada por el amor. Así seréis la imagen del perfecto amante del Divino Corazón, del cual dice la Virgen de Paray que "todo lo hace en el amor, con el amor y para el amor; porque en este Divino Corazón todo se convierte en amor".

Fuente: Los Nueve Oficios del Sagrado Corazón de Jesús por J.M. S. de Tejada. S.I., Bilbao.

Redacción de "El Mensajero del Corazón de Jesús". 17 octubre del Año Santo 1950. 2ª edición. 17 de octubre de 1952


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