El 25 de marzo de 1991, Monseñor Marcel Lefebvre entró en la eternidad

Marzo 25, 2020
Origen: fsspx.news

La trayectoria de Marcel Lefebvre (1905-1991) comienza como una hermosa línea ascendente: seminarista romano (1923-1930), doctor en filosofía y teología en la Universidad Gregoriana, y ordenado sacerdote cuando tenía apenas veinticuatro años por el futuro cardenal Liénart, comenzó su ministerio como segundo vicario de una parroquia obrera y, luego, cambiando de orientación, se convirtió en religioso misionero de los Padres del Espíritu Santo.

Misionero en Gabón, arzobispo de Dakar, obispo de Tulle, superior general de los Espiritanos, fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: toda una vida sacerdotal al servicio de la Iglesia. En 1988, aseguró la continuidad de su obra para la restauración del sacerdocio católico consagrando a cuatro obispos en Écône, a pesar de la prohibición del papa Juan Pablo II.

¿Cuál es el hilo de Ariadna de la vida de este prelado poco convencional que afirmó no haber actuado nunca impulsado por sus ideas personales? ¿Cuál es la fuerza impulsora detrás de este Romano de espíritu y de corazón, que obedeció durante tantos años, y que lo llevó a afrontar y contradecir a dos Papas? ¿Cuál es la unidad de esta atribulada trayectoria? ¿Cuál es la fe de este hombre que invocaba el amor de Dios, el amor de Jesucristo, el amor de la Iglesia para llevar a cabo actos graves? En lugar de considerarlo como el "obispo rebelde", ¿no deberíamos ver en él a un hombre conducido, dirigido por un plan providencial para una obra de salvación?

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