El cuarto dolor de María

Marzo 29, 2020
Origen: District of Spain and Portugal

El cuarto dolor de María, el encuentro con Jesús llevando su Cruz a cuestas camino del Calvario

Para todos los días :

1 - Ofrecer de todo corazón un sacrificio o renunciar voluntariamente a algo.
2 - Oración preparatoria :

" Stabat Mater..."

Primera consideración : El cuarto dolor de María, el encuentro con Jesús llevando su Cruz a cuestas camino del Calvario.

Meditemos hoy algo del cuarto misterio doloroso del Rosario y todo de la cuarta estación del Via Crucis. Con este cuarto dolor, entramos en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, y por lo tanto en la Pasión de María Santísima. A la hora de empezar su grande sacrificio, el Jueves Santo, Jesucristo dijo a sus apóstoles : « ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros ». Pues la Virgen pudo decir exactamente lo mismo. Deseaba ella también con un deseo ardiente que se cumpla la redención de los hombres. A la diferencia de los apóstoles que no entendieron nada del grave momento que se acercaba, hasta que los soldados prendieron a Jesús, ellos dormidos ; María no dormía y su fuerte intuición de Madre lo había adivinado todo. Ya entra en su Corazón la cuarta espada. Un momento antes, cuando San Juan le comulgó por primera vez, recibió la Virgen el Santo Cuerpo Sacramentado de su Hijo, sabiendo que este sacramento signicaba y realizaba ya la muerte próxima y profetizada de sus Jesús.

Desde entonces, la Virgen siguió paso a paso todos los momentos de la Pasión de Cristo. Si hablamaos de los juicios, de la cárcel, de la flagelación, de la coranación de espinas… nunca nos olvidemos que María estaba, acompañada por San Juan, tal vez no tan cerca físicamente pero ¡ cuánta unida espiritualmente al divino Corazón de Jesús !

Llama mucho la atención considerar que el encuentro entre María y Jesús camino del Calvario tuvo lugar enseguida después de la primera caida. Podemos pensar que por lo tanto es un Jesús prostrado e humillado quien al levantar la cabeza, se encontró con la presencia y la tierna mirada de su queridísima Madre. Seguro que no tuvieron tiempo de decirse nada, y la verdad que no lo necesitaban. Muchas cosas pasan a través de una sola mirada y presencia cuando hay amor. María le significó a Jesús que estaba aquí y fue esto suficiente y necesario para que la Divina Víctima se levantase con más ánimo y seguir adelante. Desde luego, si la sola presencia pudo tanto sobre el Corazón divino, ¿ que poder tendrá María sobre nuestros corazones humanos ?

Segunda consideración : Repercusión en el corazón de San Juan.

Después de San José, aparece ahora la figura de San Juan como acompañante de la Virgen en sus dolores. Tiene San Juan en común con San José de ser el apóstol casto y puro, dándonos así una lección de las más evidentes : solo los limpios alcanzan una posición favorecida cerca de la Inmaculada. San Juan fue también el apóstol que hace unas horas había  reclinado su cabeza encima del pecho del Salvador por ser él el preferido ¿ Porqué tantos privilegios ? Porque San Juan tiene hoy la vovación de ser otro Jesucristo para la Virgen María, significando así la relación íntima que desde entonces la Virgen establece con los sacerdotes, « alter Christus » o otro Cristo.

San Juan pudo contemplar con sus propios ojos el encuentro entre el Hijo y la Madre camino del Calvario. Vió lo que produjo la precencia de María en el ánimo de su Divino Maestro. Contempló la « Mujer fuerte » de la cual hablará un día él mismo en su Apocalipsis ; contempló la decisión firme que tenía esta Madre dolorida de estar cerca de su Hijo y colaborar con él en su Pasión. Por lo tanto San Juan fue no solamente el apóstol que vivió más de cerca el misterio de la Redención, sino también el de la Coredención. Por eso San Juan nos ayudará a compatir con los dolores de la Virgen María porque fueron algo de sus propios dolores. Con ellos dos llegaremos más eficazmente hasta la entrada del Corazón de Jesús que es quinta llaga y quinto dolor de María.

Tercera consideración : Nuestra compasión.

Durante el Via Crucis, el Salvador nos habló mediante las llorosas y nos dijo : « no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos ». Esta frase tuvo una aplicación muy singular para la Santísima Virgen porque es la única mujer en el mundo que queriendo cumplir con las órdenes de Jesucristo no pudo obedecer con la primera parte. Parque María, necesariamente, al llorar por su hijo, lloraba por el que pedía no llorar por él. Esto nos tendría que partir y derretir el corazón, ayundándonos a compatir con sus dolores.

Lloremos por nuestros pecados, mortifiquémosnos por ellos, rezemos por los pecadores, no dejemos llorar en vano a nuestra celestial Señora, que produzca por lo menos frutos en nosotros « dignos frutos de penitencia » Esto será otro paso de amor en el camino santificante de la compasión con los dolores de María.

ORACIÓN FINAL

1 Padrenuestro, 7 Avemarías y Glória.
Ruega por nosotros Virgen dolorosísima / Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Petición…

Oremos. O Dios que quisiste que en tu pasión, según la profecía de Simeón, el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María fuese traspasada por una espada, concédenos la gracia, que celebrando con veneración su transfixión y pasión, podamos, por la intercesión de los gloriosos méritos de todos los Santos que rodean fielmente la Cruz, obtener el feliz efecto de tu pasión. Por Jesucristo Señor Nuestro. Amén.