Fiesta de San Bruno - 6 de octubre

Octubre 06, 2020
Origen: fsspx.news

San Bruno, fundador de la Orden de los Cartujos, nació en Colonia alrededor de 1030.

Desde niño mostró indicios de su futura santidad, por la seriedad de sus modales, por el cuidado que tuvo, con la ayuda de la gracia divina, de huir de las frívolas diversiones propias de esta edad.

Sus padres lo enviaron a París, donde estudió filosofía y teología. Obtuvo el título de doctor y maestro en ambas facultades. Poco después, por sus notables virtudes, fue llamado a formar parte del Capítulo de la Iglesia de Reims, en 1057.

Pasados ​​unos años, en 1084, Bruno, renunciando al mundo con seis de sus amigos, se presentó ante San Hugo, obispo de Grenoble. Informado del motivo de su llegada, y comprendiendo que eran ellos a quienes había visto en un sueño la noche anterior, bajo la imagen de siete estrellas postrándose a sus pies, les concedió, en su diócesis, unas escarpadas montañas conocidas con el nombre de Chartreuse.

El propio Hugo acompañó a Bruno y sus compañeros a este desierto, donde el santo llevó durante varios años una vida ermitaña. El Papa Urbano II, que había sido su discípulo, lo mandó llamar a Roma en 1091, y se benefició durante algunos años con los consejos de San Bruno en las dificultades relacionadas con el gobierno de la Iglesia, hasta que, habiendo rechazado el arzobispado de Reggio, obtuvo permiso del Papa para marcharse.

Impulsado por el amor a la soledad, se retiró a un lugar desierto, en los confines de Calabria, cerca de Squillace, en 1092. Fue allí donde Roger, conde de Calabria, mientras cazaba, lo descubrió en oración, en el fondo de una cueva.

El conde, impresionado por su santidad, lo honró y favoreció a él y a sus discípulos. Los regalos de Roger no quedaron sin recompensa. De hecho, mientras asediaba Capua, Sergio, uno de sus oficiales iba a traicionarlo. Bruno se le apareció en un sueño al conde y, revelándole todo el complot, lo libró de un peligro inminente.

Finalmente, lleno de méritos y virtudes, no menos ilustre por su santidad que por su sabiduría, Bruno fue llamado por el Señor el 6 de octubre de 1101, y fue enterrado en el monasterio de San Esteban, construido por Roger.

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