La delgada línea entre los métodos naturales de planificación y la anticoncepción

Diciembre 07, 2016
Origen: Distrito de México

En este artículo hablaremos de los métodos de planificación natural de la familia, los cuales, muy frecuentemente, son falsamente presentados como medios para practicar el autodominio y poner freno a nuestros impulsos, cuando, en realidad, dichos métodos únicamente pueden ser utilizados en caso de que existan causas de fuerza mayor, y siempre bajo la guía y autorización de un buen sacerdote.

Cae en nuestras manos el suplemento del milanés Filrouge-Filo diretto con... (nº 52, año X, 20 de marzo de 1995), en cuya p. 4 leemos el titular siguiente: «Los métodos naturales: un camino de huma­nización».

Una vez afirmada «la precisión y la validez» de los llamados métodos naturales de anticoncepción, pasa a ilustrar «la profundidad del valor de estos métodos, que no deben ser entendidos como una simple técnica para no procrear, ecológicamente privada de efectos secundarios». No: dichos métodos -se nos explica- son medios ascéticos: medios para «ejercitar el autodominio, es decir, la capacidad de poner freno a nuestros impulsos instintivos no con el fin de negarlos, sino para someterlos a la guía de la razón y dirigirlos para bien». ¿Y cuál es ese «bien»? Es el amor personal entre los esposos: «sólo sabe amar quien sabe dominar su propio impulso sexual», porque «el impulso instintivo en el campo sexual empuja a todo ser humano a satisfacer sus propias necesidades físicas y afectivas, y no a encontrar al ‘tú’ amado». Por ello es necesario «el ejercicio del autodominio, que sabe imponerse una renuncia por un bien mayor: el amor por el propio esposo o la propia esposa (...) Esta actitud interior de disponibilidad al sacrificio con vistas a un bien mayor es lo que caracteriza a la persona libre: libre de condicionamientos externos e internos (impulsos) y libre para realizar un proyecto de amor con su esposo o con su esposa». En conclusión, «los métodos naturales, mucho más que una técnica para regular los nacimientos, son un estilo de vida para la pareja respecto a su propia sexualidad. Este estilo de vida puede ser educado mediante la pedagogía de los métodos naturales, que se convierten así en una ocasión de crecimiento para los esposos que emprenden este camino comprometidamente y bajo la guía de instructores diplomados en la enseñanza de tales métodos» (¡que son así promovidos al papel de directores espirituales!)

De este modo, la mentalidad maltu­siana*, que ve en el bonum prolis [bien de los hijos] un mal que debe evitarse (mentalidad que se difunde sin freno en un mundo católico cada vez más «enemigo de la Cruz» (Flp 3, 18), presenta la limitación de los nacimientos con apariencia de bien. Sin embargo, de entre los vestidos del asceta despunta la cola del diablo: se trata, en efecto, de una «ascética» que contradice los principios más elementales de la ascética católica, que no tiene en cuenta el Magisterio de la Iglesia, y que desemboca... ¡a la anticoncepción!

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