Novena al Corazón Inmaculado de María

Agosto 14, 2020
Origen: Distrito de México

Por la señal …

Oración preparatoria

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío amorosísimo, que por amor a los hombres bajasteis del seno de vuestro Eterno Padre para haceros hombre y redimirlos, escogiendo por Madre a la Purísima, Inmaculada y siempre Virgen María, disponiendo su corazón con todo genero de perfecciones, a fin de que de la sangre preciosa de tan Santísimo Corazón se formase esa Humanidad Santísima, en que padecisteis la mas afrentosa de las muertes, para librarnos de la servidumbre del demonio y del pecado os amo, Dios mío, con todas mis fuerzas, sobre todas las cosas, por esta bondad que para con nosotros habéis mostrado, me pesa porque me podéis castigar en el infierno Espero que, por los meritos de vuestra preciosísima sangre y por el Corazón sacratísimo de vuestra divina Madre, me concederéis la gracia que necesito para hacer bien esta novena, a fin de amaros y seros fiel hasta morir. Amén.

Día primero
La Grandeza del Corazón de María

¡Oh Corazón de María, cuya grandeza atestigua y admira el universo! Comunicádnosla a nosotros, haciéndonos igualmente grandes de corazón, alcanzadnos valor, Madre querida, para olvidar toda suerte de injurias, y ser todo para todos, a fin de ganarlos para Jesucristo.

Día segundo
Amabilidad del Corazón de María

¡Oh María! ¡Oh Madre nuestra! Vos tenéis un Corazón amabilísimo, porque dominasteis con toda perfección las pasiones alcanzadnos fortaleza para sobreponernos a ella y para recordar y guardar siempre la ley de la caridad con la cual seremos también amables.

Día tercero
Compasión del Corazón de María

¡Madre llena de compasión hacednos compasivos! Vuestro Corazón no puede ver sin conmoverse el dolor y la miseria encended el nuestro en la mas ardiente caridad, que nos mueva a remediar las necesidades espirituales y temporales, propias y de nuestro prójimo.

Día cuarto
Fervor del Corazón de María

¡Amabilísima Madre! Vos obrasteis siempre con el mayor fervor y Vos conocéis mi flojedad, pereza y apatía con las cuales no puedo agradar a Dios a quien produce nauseas la tibieza Yo acudo, Madre mía, a Vos, para que me saquéis de tan miserable estado Así como comunicasteis vuestro fervor a Isabel y a Juan, dispensadme la misma gracia.

Día quinto
Pureza del Corazón de María

¡Santísima Madre mía! Vos, incomparablemente más que ninguna otra criatura, fuisteis limpia de corazón Vos resplandecéis mas en pureza que todos los justos y Ángeles Vos por la hermosura de vuestro Corazón enamorasteis al Altísimo y lo atrajisteis a vuestro seno Alcanzadnos, Señora esa pureza de corazón rogad por nosotros para que sepamos vencer nuestras malas inclinaciones y vivir en el candor con que Vos fuisteis adornada, a fin de que podamos ver a Dios y morar en el eternamente.

Día sexto
Mansedumbre del Corazón de María

¡Virgen soberana, Reina y Madre llena de mansedumbre! Vuestro corazón mansísimo reprende al nuestro tan inmortificado queremos imitaros desde hoy nos proponemos a reprimir los movimientos de la ira y practicar la mansedumbre alcanzadnos, Señora, la gracia que para ellos necesitamos.

Día séptimo
Humildad del Corazón de María

¡Oh Virgen humildísima! Vos sois Señora, y os llamáis esclava Vos sois elegida para el lugar más distinguido, y pretendéis el último Vos conocéis el merito de la humildad y por eso la arraigáis constantemente alcanzadme esos sentimientos de humildad de que Vos estáis animada haced que os imite en esta humildad de corazón de que me dais tan brillante ejemplo.

Día octavo
Fortaleza del Corazón de María

¡Madre mía amabilísima! Vos conocéis mi cobardía y debilidad, que por desgracia me han acompañado casi siempre por el admirable valor que tanto distinguió, os ruego que infundáis en mi corazón la fortaleza necesaria para confesar la fe, para guardar la santa Ley de Dios y para prescindir de todo respeto humano en la práctica de las virtudes.

Día noveno
Paciencia del Corazón de María

¡Madre pacientísima! Por la multitud y vehemencia de vuestros dolores, os suplicamos nos alcancéis la paciencia y la resignación que necesitamos para sufrir con merito las amarguras y penalidades que nos afligen Señora la paciencia nos es necesaria Vos nos disteis el ejemplo más admirable de ella interceded por nosotros para que sepamos imitaros.

Oración final

¡Oh corazón dulcísimo de María de quien he recibido continuamente tantas gracias, tantos beneficios y favores! Yo os venero y os doy gracias, y con ternura de hijo os estrecho contra mi pobre corazón. Permitidme, Madre mía, que con toda confianza os lo entregue, santificadlo con vuestra bendición y trocadlo en el paraíso de delicias donde pueda recrearse vuestro Santísimo Hijo. Amén. 

Salutaciones a la Santísima Virgen

1. Os saludo, Corazón Santísimo de María, con el coro de los Serafines, y os suplico que me alcancéis un corazón verdaderamente grande para amar y servir a Dios y para hacer bien a todos los hombres.

Ave María...

2. Os saludo, purísimo Corazón de María, con los Querubines y os ruego me alcancéis la amabilidad.

Ave María...

3. Os saludo, perfectísimo Corazón de María, con el coro de los Tronos, confiando que me obtendréis la gracia de ser compasivo de corazón.

Ave María...

4. Os saludo, Corazón amantísimo de María, con el coro de las Dominaciones, suplicando me concedéis el verdadero fervor.

Ave María...

5. Os saludo, Corazón rectísimo de María, con el coro de las Virtudes, esperando que me concederéis la limpieza de corazón.

Ave María...

6. Os saludo, Corazón fidelísimo de María, con el coro de las Potestades, y os ruego que me alcancéis la mansedumbre.

Ave María...

7. Os saludo, Corazón clementísimo de María, con el coro de los Principados, esperando que me ayudareis a ser humilde de corazón.

Ave María...

8. Os saludo, Corazón piadosísimo de María, con el coro de los Arcángeles, confiando que me alcanzaréis fortaleza para cumplir siempre la santa Ley de Dios.

Ave María...

9. Os saludo, Corazón prudentísimo de María, con el coro de los Ángeles, suplicando me alcancéis la paciencia y resignación en los trabajos y sufrimientos.

Ave María...