Peregrinación en honor al Padre Pro - 23 de noviembre 2018

Diciembre 05, 2018
Origen: Distrito de México

El pasado 23 de noviembre de 2018, se cumplió un aniversario más del fusilamiento del Beato Miguel Agustín Pro —mejor conocido como el Padre Pro—, defensor de la santa religión católica en el contexto de la guerra cristera; razón por la cual los Padres, maestros y alumnos del Instituto Venerable Padre Juan González visitaron las reliquias del mártir y caminaron en procesión hacia el lugar de su muerte.

La finalidad del recorrido fue honrar la memoria del Padre Pro y pedir gracias por su intercesión. Debido a ello el punto de reunión fue la parroquia de la Sagrada Familia, ubicada en la colonia Roma, en donde los miembros del Instituto veneraron sus reliquias y comenzaron el rezo del Rosario, que duró todo el recorrido hasta la llegada al edificio de la Lotería Nacional, a unos metros del cual se realizó su ejecución.

La palabra Cristero enseña por sí misma, que se llama así al hombre que tiene a Cristo como principio y fin, buscando ante todo el Reino de Cristo en su propia vida, en su familia, en su país. En el Cristero esta adhesión a Cristo Rey es total, prefiriendo perder la vida antes que traicionar a su Rey. Por eso, el Cristero renuncia a las vanidades del mundo. Delante de la persecución suscitada por las leyes infames de Benito Juárez atacando a la Iglesia católica, el Cristero se levanta para defenderla.

Esta guerra cristera, parte fundamental de la historia mexicana, nos ofrece grandes ejemplos de heroísmo y santidad, y nos enseña algo que el mundo usa solamente para satisfacer sus caprichos, sus pasiones y metas diabólicas, y que, por desgracia, muchos buenos católicos hoy ignoran o desprecian: el ánimo u osadía. La debilidad de los buenos hace la fuerza de los malos.

Grande osadía se necesita para ser un santo, grande osadía se necesita para conquistar un siglo, grande osadía se necesita para ganar un imperio. Y la Iglesia, nutrida al parecer con sangre de león y poseída de todas las osadías, derriba hombres, gana imperios, extiende ilimitadamente sus dominios, y hoy abre sus ojos hacia todas las fronteras, filosofías, cátedras, libros, parlamentos, arte, política, y no desespera de fundar el imperio más vasto que hayan visto los siglos. 

Pidamos, al hombre que entregó su vida en la tie­rra, en nuestra tierra, que siga ayudándonos desde el cielo.

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva Santa María de Guadalupe!
¡Viva México Católico!