Predicciones del Santo Cura de Ars sobre los ataques al sacerdocio

Marzo 29, 2019
Origen: fsspx.news

"Cuando se quiere destruir la religión, se comienza atacando al sacerdote, porque donde no hay sacerdote, no hay sacrificio, y donde ya no hay sacrificio, no hay más religión". Estas palabras del Cura de Ars ofrecen el mejor comentario que se puede hacer respecto a los sucesos actuales en la Iglesia en este 2019.

San Juan María Vianney afirma la estrecha relación que une al sacerdote, al sacrificio y a la religión. En su época, la gente aún podía recordar a los sacerdotes masacrados por la Revolución francesa y a los que juraron lealtad a la constitución civil del clero. En el interior y exterior de la Iglesia, el sacerdote fue atacado para que no hubiera más sacrificio, para que ya no hubiera religión, excepto la de la diosa de la Razón. El Cura de Ars solía decir: "Dejen una parroquia sin sacerdote durante 20 años, y la gente comenzará a adorar a los animales".

Hoy, el sacrificio ha sido atacado desde afuera y desde adentro. El mundo consumista rechaza el espíritu de sacrificio para satisfacer su apetito de disfrute: placer, dinero y orgullo, como nos dice San Juan. Desafortunadamente, al tratar de abrir la Iglesia al mundo moderno, el aggiornamento conciliar ha dejado de lado el espíritu de sacrificio, al igual que ha relegado el tabernáculo a los pasillos laterales: el altar se ha convertido en una mesa, la Misa se ha convertido en una cena. La salvación del planeta se predica desde el púlpito, junto con la bienvenida a los migrantes... El Cura de Ars enseñó a su rebaño:

Todas las buenas obras en el mundo juntas no son equivalentes al sacrificio de la Misa, porque son las obras de los hombres, y la Santa Misa es la obra de Dios.

Es hora de darse cuenta que el sacerdote sin el sacrificio conduce directamente a una religión sin sacerdotes, a una Iglesia sin vocaciones, a iglesias sin feligreses. Hoy vemos todos estos males, y nos abruman. El Cura de Ars conocía la solución: “¡Oh! ¡Qué bien hace un sacerdote en ofrecerse a Dios, cada mañana, en sacrificio!".