Santa Fabiola - 27 de diciembre

Diciembre 29, 2018
Origen: fsspx.news
San Sebastián atendido por Santa Irene, autor anónimo (siglo XVII).

En el siglo IV d.C., en Roma, Fabiola, una joven y culta patricia, admiraba el ideal de los filósofos epicúreos y estoicos; leía por igual libros serios y novelas licenciosas. Pero un día, descubrió que su amigo Sebastián, un oficial de la Guardia Pretoriana, cuyas cualidades consideraba dignas de los héroes antiguos, era cristiano, así como una de sus esclavas, y su prima Inés, por quien sentía un cariño especial.

Fabiola, la hermosa y orgullosa hija de Fabio, era hostil a la nueva fe, porque los cristianos eran vistos como adoradores estúpidos de una cabeza de burro. Su creciente número preocupaba al joven emperador Maximiano Hercúleo, y así comenzó una nueva persecución.

El Cardenal Nicholas Wiseman, inspirándose en las Actas de los Mártires, nos muestra en su novela Fabiola y la Iglesia de las Catacumbas, el viaje interior de Fabiola. Héroes y traidores se enfrentan a su alrededor. "Quien no está conmigo, está contra mí", nos dice Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio. Ésta es la cuestión en este drama donde los actores nos muestran lo mejor y lo peor en que todos podemos llegar a convertirnos.

El célebre historiador de las Cruzadas, Léon Gautier, en la introducción de la edición de 1887 recuerda: "la viva y profunda impresión que produjo en 1854 la publicación de una nueva novela inglesa, cuyo autor era un cardenal de la Iglesia romana. Cuatro años antes, el Papa Pío IX, a través de un admirable golpe de Estado, restableció solemnemente la jerarquía católica en Inglaterra, y se atrevió a nombrar un arzobispo de Westminster". Y aunque el arzobispo católico de Westminster fue muy impopular en la Inglaterra reformada, su novela Fabiola tuvo gran éxito: "Todos los diarios ingleses, todas las revistas hablaban sobre este libro, que exhalaba un cierto encanto fresco y penetrante. Desde las primeras páginas nos sentimos conquistados. El bello personaje de San Pancracio, el rostro masculino de San Sebastián y, sobre todo, la encantadora aparición de Santa Inés, lograron un entusiasmo universal. Se podría decir que Santa Inés conquistó Inglaterra, y sería muy difícil calcular el número de almas que Fabiola condujo a la Verdad. (...) Al principio nos sorprendimos, luego nos convertimos. ¡Ese es el gran poder que tiene un buen libro!"

El Cardenal Nicholas Wiseman (1802-1865), nacido de padres angloirlandeses, obtuvo un doctorado en teología con honores en 1825 y fue ordenado sacerdote en 1826. Nombrado vicerrector del Colegio Inglés en Roma en 1827, se convirtió en su rector en 1828, y desempeñó este cargo hasta 1840. Estudiante ferviente y especialista en la época antigua, dedicó la mayor parte de su tiempo al estudio de manuscritos orientales conservados en la Biblioteca del Vaticano. En 1835-1836, viajó a Inglaterra, donde impartió varias conferencias sobre los principales puntos de la doctrina católica. Reconocido como un académico destacado, que hablaba seis idiomas, estaba familiarizado con la mayoría de los debates científicos, artísticos o relacionados con la antigüedad. En 1840, fue consagrado obispo, y posteriormente vicario apostólico para el distrito de Londres. Su ascenso al cardenalato en 1850, y su nominación como primer arzobispo católico de Westminster estableció la restauración de la jerarquía católica en Inglaterra. En 1854, estuvo presente en la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en Roma, y ese mismo año publicó la novela histórica Fabiola, sobre la Iglesia en los tiempos de las catacumbas.

Lo que se conoce sobre Fabiola de Roma ha llegado a nuestros días a través de algunos escritos de san Jerónimo (342–420), su director espiritual. 

Fabiola llevó una vida mundana con su primer marido, de quien se divorció para casarse nuevamente. Antes de su conversión al cristianismo era egoísta, malcriada y arrogante.

En ese tiempo, Fabiola conoció a Marcela y Paula de Roma, dos matronas cristianas de buena posición, que vivían en la capital del Imperio y que estudiaban las Sagradas Escrituras según el consejo de san Jerónimo de Estridón. Al enviudar de su segundo esposo, Fabiola decidió un cambio radical en su vida: se presentó en Sábado Santo vestida con un cilicio (saco o vestidura áspera que se usaba antiguamente para la penitencia) en la Archibasílica de San Juan de Letrán, pidiendo perdón al papa y a los fieles por los pecados cometidos, todo lo cual causó una profunda impresión en el pueblo de Roma. El papa Siricio la recibió formalmente en comunión plena con la Iglesia.

Convertida al cristianismo, vendió todos sus bienes, distribuyó su dinero entre los pobres y fundó en Roma el primer hospital de Occidente, alrededor del año 390.

Santa Fabiola murió en el año 399, y su festividad se celebra el 27 de diciembre.