Un poco de sentido común, por favor...

Julio 12, 2019
Origen: Distrito de México
Platón y Aristóteles

Hemos perdido realmente la orientación de las cosas. Resulta que el mundo animal nos domina. El hombre fue puesto por Dios para dominar la creación, eso incluye la materia y las creaturas. En el domino del orden material creo que lo hemos logrado, pero campañas mediáticas quieren cambiar el mundo, quieren cambiar la mentalidad de las personas

¿A qué me refiero? A la nueva dignidad que los animales han alcanzado; hoy día son más importantes que los hombres. Uno de los pecados más grandes que se puede cometer hoy día es matar a un animal, maltratarlo, herirlo. Por eso vemos campañas antitaurinas, tantas campañas de protección animal, contra el maltrato de los perros, gatos y quien sabe cuanto más animal... pero contra el aborto nadie habla, nadie dice nada, cuando el hombre es más importante que un animal. Contra los medios de esterilización que a fin de cuentas son abortivos, nadie dice nada. Contra aberraciones antinaturales como el matrimonio entre personas del mismo sexo pocos hacen algo. 

Pero el problema va mucho mas allá, y por eso el titulo del artículo.

El problema es que esas campañas han cambiado realmente nuestra manera de ver al mundo.

¿Qué es lo que pasa? Cuando uno ve a personas que tienen su mascota, uno ve que la mascota es insoportable. Muerde todo, todo lo tienen que dejar las personas en escondites para que los animales no hagan destrozos. Y aún más, las personas empiezan a organizar su vida de acuerdo a su mascota. Todo empieza a girar en torno a la mascota. Y se llega al colmo de afirmar que el perro es parte de la familia y con eso se justifica todo. ¿Qué hay de malo en todo esto? Que el perro es un perro y el perro no necesita ni quiere una familia... El quiere una manada, y cuando se lo saca de su naturaleza el pobre animal queda perdido... Detrás de todo esto, está la naturaleza de perro que siempre va a estar presente y el perro va a ser siempre perro y nunca va a dejar de ser perro.

Pero ese no es el problema... El problema es más profundo... Y no hace falta mucho esfuerzo para ver que lo del perro pasa a otro campo, y es el campo de los hijos. A veces se ven los más grandes espectáculos en cualquier lugar... Uno entra en la tienda a comprar víveres y ¿qué es lo que ve? Puros caprichos. Uno a veces puede ver la mirada de frustración y pena de una madre cuando entra en una tienda, y no puede comprar o hacer sus cosas porque su pequeño está haciendo desmanes. Y los padres quieren justificarse diciendo: “mi pequeño es independiente”, “tiene una gran voluntad” o “es que tiene mucha energía”.

¿Qué habría que darle al perro? Una manada, porque eso es lo que quiere y necesita, hacía eso está inclinada su naturaleza perruna. No a otra cosa. El perro no tiene razón y por ende no puede ser miembro de ninguna familia, porque la familia supone un orden racional que escapa al orden de los sentidos.

¿Qué habría que darle al niño? Esa es la cuestión. Y tal vez no responda a la pregunta o tal vez no quieran ver o entender lo que les voy a decir.

Para que empiece a explicar mi punto hace falta ver o recurrir a los sabios de la antigua Grecia. Uno tiene que recordar que los griegos fueron los maestros de la educación, y fueron los maestros en la educación porque se dedicaron a conocer qué son las cosas. Y entre los sabios que más conocieron las cosas y trataron de ver y entender el mundo que los rodea sobresale Aristóteles. 

Aristóteles nace en Estagira en el año 383 a.C. A los 17 años ingresó en la Academia de Platón, cuando su padre lo envió a Atenas. Estudió durante 20 años con Platón y va a superar a su maestro, a tal punto que se le va a conocer como el Filósofo... El amante de la Sabiduría... Entre sus discípulos se encuentra Alejandro Magno, quien va a dominar al mundo conocido, con tan sólo 17 años. La educación que le da a Alejandro Magno dura 2 años, y se ve truncada cuando sale a guerrear.

Va a fundar el Liceo, y sus discípulos se van a llamar los peripatéticos, por la costumbre que tenían de enseñar y aprender caminado.

Entre los libros que destacan de Aristóteles se encuentra la Ética a Nicómaco. Que según parece está dedicado a su hijo, Nicómaco, para enseñarle el camino de la vida y de la virtud. Parece entonces interesante ver qué es lo que tiene que decir Aristóteles para educar, para enseñar el camino de la virtud.

El libro empieza de una manera muy buena. Se pregunta por el fin. Para que estamos. Y siendo un pagano logra ver que hay un solo bien absoluto, el cual va a llenar hasta la saciedad todos los deseos del hombre, y ve que ese bien es inmaterial y algo propio del espíritu. Si les suena como un sermón del cielo, es porque lo es.

Y termina el capítulo, planteando el plan del libro. El único camino que hay para llegar a alcanzar la bienaventuranza es la virtud.

Y de eso va a tratar todo su libro. De la virtud. Pura y simplemente de la virtud. No otra cosa. Aristóteles desde hace mas de 2400 años venció a los Beatles y les destruyó la canción “All you need is love”, “todo lo que necesitas es amor”. Necesitamos algo mucho mayor que sólo amor. Necesitamos la virtud. Porque eso es lo único que nos hace buenos. No otra cosa más. Necesitamos que se nos trate como seres humanos... Y no como las mascotas. Y a las mascotas necesitamos tratarlas como mascotas y no como personas. Por eso el artículo se llama “algo de sentido común”. Porque desgraciadamente hemos vivido de la falsa sentencia de los Beatles “All you need is love”. Y eso es lo que damos, pero eso no basta. Necesitamos de la virtud, y para eso hace falta reconocer en nuestro bebé, en nuestro hijo, un ser racional, desde la más tierna infancia, desde que es bebé, desde que lo tenemos en los brazos, desde ese momento es racional.

¿Qué es la virtud?

1. Es un hábito adquirido, una forma de ser. Es decir es un comportamiento que se basa en repetición de actos. Y la repetición de actos ha sido tan numerosa que el obrar ya es connatural a la persona. Es decir, la persona obra de esa manera porque su naturaleza ahora lo inclina a obrar de esa manera. Recuerde que requiere mucha repetición de actos. ¿cuál es el engaño aquí? Que pensamos que porque lo hace una o dos veces ya alcanzo lo que necesitaba. Realmente apenas se esta empezando. Qué quiero decir: que hace falta imponer al niño desde la más tierna infancia las conductas necesarias, para que se eduque y se vuelva virtuoso. Hay que corregirlo, hay que enseñarle a obrar desde la más tierna infancia y someterlo desde la más tierna infancia. Hay que mostrarle desde la más tierna infancia que hay una autoridad, que a esa autoridad se le obedece, se le respeta y se hace lo que dice. Desde que se lo tiene en brazos. Porque existe el prejuicio de que hay que dejarlo ser o manifestarse... Eso es un error garrafal... Al niño hay que tratarlo como creatura racional desde que es hombre, y eso es desde siempre. Para que así cuando crezca sepa cómo comportarse.

2. Consiste en un medio: es decir, que no sea muy excesivo pero a la vez que no sea muy muelle o débil. Y para saber cómo es con cada hijo, hace falta excederse y ser muelle, para poder determinar cómo tengo que obrar con mi hijo, porque todo hijo es diferente. Y cada ser humano es distinto y está inclinado a ciertas cosas y otros no tanto.

3. Hace el obrar bueno, fácil y agradable. Y esa es la manera de ver que yo estoy en lo correcto, cuando veo que mi hijo me obedece, de manera pronta, fácil y el reconoce que en eso está su perfección y por ende va a ser agradable.

Y dirán que soy un cura... Y tienen razón... Pero todo lo que dije no me lo inventé. Es una vil copia de un libro, escrito por alguien que sabía más que yo, y sabía más que todos nosotros juntos, y educó a más personas que las que nosotros hemos educado. Yo nada más repito.

Que Dios los bendiga
Padre Ramírez